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Personalidad dependiente

personalidad dependientela personalidad dependiente es una estructura de funcionamiento que se caracteriza por su particular manera de construir sus relaciones. Los/as dependientes se hiper-adaptan, se amoldan al otro de tal forma que, en ocasiones, acaban perdiendo parte de su identidad.

La personalidad dependiente antepone las opiniones, deseos y derechos del otro, en tantas ocasiones, que acaban por no creer en su propia realidad, y se colocan por debajo, hasta casi desaparecer en la relación. Se trata de personas entregadas en actitud complaciente, con tanta necesidad de agradar y ser aceptadas, que evitan todo conflicto y confrontación. Prefieren culpabilizarse a sí mismas si algo no marcha, y desconectarse de sus emociones de enfado, incluso cuando la conducta del otro es claramente reprobable. La sola idea de separarse les produce tal angustia que prefieren renunciar a sus derechos y sacrificar su autonomía, llegando a consentir y justificar acciones inaceptables.

Perspectiva psicoanalítica

la principal hipótesis psicoanalítica, sobre la personalidad dependiente, es que estas personas se encuentran estancadas en la fase oral del crecimiento.

El sentido de esta teoría se basa en la inmadurez emocional de esta estructura de carácter, y en la manera oceánica y fusional en que conciben la relación, como si fuesen niños/as colgadas del pecho materno en espera de no defraudar las expectativas de su cuidador/a. De hecho, la manera en que las personas dependientes se relacionan con sus parejas se parece más a un vínculo materno-filial que a una relación de iguales.

Consecuencias de la dependencia emocional

Muchas de las consecuencias que sufren estas personas se deben justo a la posición que mantienen con el otro. Algunas de ellas son:

Baja autoestima; la dificultad para colocar los límites, lleva a la persona dependiente a consentir demasiado y a la renuncia del propio deseo. La pérdida de autoestima es, a menudo, consecuencia de verse por debajo del otro.

Poca consciencia personal; su manera de concebir la relación, idealizando, y centrándose sólo en el otro, llega a ser una verdadera dificultad para creer en sí mismas, y en ocasiones, una impedimento para creer profundamente en lo que piensan, sienten y necesitan. 

Crisis de identidad; la manera de establecer el vínculo les lleva a confundir los límites entre ellos mismos y los demás, dificultando la posibilidad de construir una identidad propia, por lo que pueden acabar viviendo literalmente la vida del otro, y sentir que desaparecen en la relación

Rechazo Existen casos donde la persona que se relaciona con una estructura dependiente se siente asfixiada por la proximidad y escapa, reproduciendo el patrón de abandono del dependiente, que no comprende cómo ha podido ser tratado de esa manera, después de haber sido tan complaciente y sumiso.

Falta de creatividad; en general, el constante empeño en que todo vaya bien hace que muchas de sus emociones se silencien. La ausencia total de conflicto puede llegar a empobrecer la relación, dejándola cristalizada en el tiempo, sin posibilidad de cambio. En ocasiones, esta falta de alteridad puede causar una bajada del deseo en la pareja, como consecuencia de no poder redefinir el vínculo desde otra posición más igualitaria, donde compartir libremente sin quedar encorsetados siempre en los mismos roles.

Trastorno de personalidad dependiente




Dependencia emocional tratamiento

dependencia emocional tratamientoLa psicoterapia para el tratamiento de la dependencia emocional es todo un reto para el terapeuta. Buscar la distancia emocional para trabajar bien no es fácil. Algunos de los errores más frecuentes se cometen por un exceso de empatía. Las personalidades dependientes suelen ser pacientes adorables, leales y dulces, cuya ingenuidad infantil despierta la ternura de algunos psicólogos que, encantados con su gentil paciente, construyen en sesión la misma realidad que sucede fuera, inscribiendo la terapia en el no cambio, donde ambos intervinientes pueden quedar encantado, durante demasiado tiempo, en sus respectivos roles de gentil ayudador y gentil ayudado.

Otros psicólogos, sin embargo, se agobian ante tanta necesidad de aceptación y aprobación y conectan con la rabia que les produce la sumisión y la sensación de cuelgue en sus espaldas.

Pero el verdadero riesgo en el tratamiento de la dependencia emocional es la ideología social dominante, que puede atrapar al terapeuta en la necesidad de hacer de su paciente alguien totalmente autónomo. Prescribir la libertad es una paradoja casi tan paralizante como exigir la espontaneidad. Por otro lado, el problema del dependiente suele ser la pobreza en el número de dependencias que tiene. En realidad sus relaciones se circunscriben a una sola persona, y a una sola pertenencia, que habitualmente es la pareja. Si lo vemos desde esta óptica el problema se invierte. En palabras del Doctor Neuburger, La persona más independiente es la que mayor número de dependencias tiene.




Dependencia Emocional

personalidad dependiente emocional

La Dependencia Emocional se define como una situación de sufrimiento vivida por la persona ante la percepción de no poder escapar de una relación sentimental que implica malestar.

La personalidad dependiente emocionalmente se “engancha” al otro, lo idealiza, lo justifica constantemente, y sin darse cuenta lo coloca por encima de ella misma, en lugar de relacionarse desde un plano de igualdad.

Es frecuente que el/la dependiente ponga siempre por delante los deseos del otro (incluso renuncie del todo a los propios) y experimente una marcada frustración, ansiedad, miedo al abandono, o sentimientos de enfado y culpa que se intercalan como dos caras de la misma moneda.

Los casos de dependencia que atendemos en el gabinete psicológico suelen incluir la demanda de ayuda para poder resolver una relación que genera sufrimiento y a la que, sin embargo, resulta imposible renunciar.

Estas personas que buscan ayuda, a menudo llevan mucho tiempo luchando por que las cosas mejoren, invirtiendo un gran esfuerzo en ser reconocidas por sus parejas, sin conseguirlo. A menudo creen estar viviendo más la vida del otro que la propias, y la sensación de baja autoestima se mezcla con profundas dudas sobre la solidez de su identidad.

El ser humano necesita sentirse reconocido, aceptado y valioso en sus relaciones. En realidad toda persona es en parte dependiente, incluso las personalidades narcisistas que declaran no necesitar a nadie. El ser humano es “en relación” y precisa de la mirada del otro para reafirmar su identidad. Uno se siente más libre de parar poder decir “no” y dejar de consentir lo inaceptable si cuenta con una buena red de apoyo social, es decir, si es rico en relaciones y pertenencias. El problema surge cuando la dependencia se suscribe a una sola persona. Podría decirse que la persona independiente es la que mayor número de vínculos de dependencias tiene.




Dependencia

La Dependencia afectiva y la dependencia emocional

La dependencia puede definirse como una situación de subordinación a un poder mayor que uno mismo.

En psicología hablamos de dependencia emocional cuando una persona se encuentra inscrita en una relación (a menudo de pareja) y alberga la sensación de no poder salir de ella, aun siendo consciente del dolor y el coste emocional que está pagando por mantener ese vínculo.

La dependencia suele producir ansiedad cuando se experimenta una incapacidad para escapar de la situación que genera sentimientos de angustia y ausencia de libertad.

Esto mismo también sucede cuando la persona es dependiente de sustancias (alcohol, drogas…) y se encuentra atrapada en una lucha que le genera sufrimiento debido a las tentativas frustradas de superar su adicción.




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