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Comunicación Humana

Comunicación InterpersonalLa Comunicación Humana ha sido un fenómeno muy estudiado por sus repercusiones y consecuencias en el bienestar de las personas, así como en la construcción de su realidad e identidad personal. Hasta los años cincuenta se entendía que la comunicación estaba compuesta por un emisor un receptor y un mensaje, y las dificultades en la comunicación se explicaban desde una óptica lineal, donde o bien había un emisor ignorante o mal intencionado, o un receptor que descifraba el mensaje de forma incorrecta, con lo cual, uno u otro eran responsables de los malentendidos y sufrimientos causados por la comunicación.

Fue a partir de los años cincuenta cuando investigadores como Gregory Bateson y Paul Watzlawick abordan las complejidades de la comunicación humana desde un enfoque sistémico, observando, sobre todo, los efectos que los diferentes patrones comunicacionales tenían en el comportamiento de las personas, incluso su relación con ciertas patologías. Para comprender la comunicación desde un punto de vista pragmático, es decir, desde sus efectos sobre la conducta humana, Watzlawick y Bateson entendieron la comunicación en el marco de las propiedades de los sistemas generales (Teoría General de Sistemas de von Bertalanffy). Estas son algunas de sus conclusiones:

El primer axioma de la comunicación dice que toda conducta es comunicación y toda comunicación es una conducta. Todo lo que hacemos y lo que no hacemos esta dando una información. De esto se deriva el segundo postulado; Resulta imposible no comunicarse. Cuando alguien se mantiene mudo en una interacción está comunicando que no quiere comunicarse.

Las secuencias de comunicación no son “unidades anónimas en una distribución de frecuencia” Sino el material inseparable de un proceso cuyo orden e interrelaciones se dan a lo largo del tiempo.

Hablar de patrón de comunicación implica observar la repetición o redundancia de hechos en el tiempo y las reglas. Los patrones comunicativos obedecen a reglas. Las conductas de comunicación se dan en los sistemas humanos (familias, pareja, empresa, etcétera) y para comenzar a comprender toda la complejidad de la comunicación es necesario definir primero qué tipo de reglas gobiernan estos sistemas. En algunas familias, por ejemplo, existen comunicaciones prohibidas. Esto ocurre cuando nadie puede manifestar contenidos referidos a emociones de tristeza, por ser considerados rasgos de debilidad.

La comunicación define la relación. Lo importante no es tanto el contenido del mensaje como el aspecto relacional, ya que la comunicación es la manera en la que dos o más personas “definen” la naturaleza de su vínculo.

Cada uno de los integrantes del sistema responde con su propia definición de la relación, que puede confirmar, rechazar o modificar la del otro. Tal proceso es de suma importancia pues en una relación estable no puede quedar fluctuante o sin resolver la definición del vínculo.

El proceso constructivo de las relaciones se basa en la reactualización de las definiciones, es decir, en la capacidad del sistema en que dichas relaciones se encuentren inscritas (pareja, grupo ideológico…) para aceptar las opiniones disidentes de dicha norma sin que se destruya la relación. En toda comunicación los participantes ofrecen definiciones de la relación. Lo importante no es solo lo que se dice si no toda la comunicación no verbal.

La comunicación influye en la identidad. Los sistemas, por ejemplo una familia, se inscriben en otros sistemas más amplios (el barrio, el colegio) con los cuales intercambian mensajes comunicacionales (verbales y no verbales)  a través de los cuales obtienen la confirmación o la desconfirmación como identidad.

Podemos pensar en una familia excluida de la norma social imperante (ideario social, prejuicio) por algún particularismo que no se ajuste a dicha norma, como podría ocurrirle a una familia inmigrante, grupos excluidos, etcétera. Todos estos hechos influyen en la manera en que esa familia se vea a sí misma y por lo tanto en su forma de relacionarse tanto con el mundo como entre sus miembros.

Las secuencias de intercambio en una comunicación no pueden entenderse de manera aislada. Cuando esto se hace solo se está viendo una parte de la realidad que nos lleva al pensamiento lineal causa-efecto que generalmente es sesgado y contiene un juicio de valor.

Si digo que Pepe siempre se enfada porque Luisa no le contesta solo estoy viendo una parte del patrón comunicacional. Las relaciones unilaterales, A afecta a B, pero no viceversa, está en contradicción con el principio de totalidad, que describe cómo las partes de un sistema están interrelacionadas de tal forma que todo cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás, y viceversa.

Debido a este principio no podemos entender las secuencias comunicacionales en un patrón de causalidad unilateral, ya que tal secuencia es en realidad circular. Las comunicaciones se retroalimentan, es decir, cada una es, a la vez,  estímulo y respuesta de la otra.

Con los estudios en cibernética, biología y psicoterapia que dieron origen al Enfoque Sistémico se ha comprobado que las relaciones se inscriben en un patrón circular altamente complejo que constituye un fenómeno muy distinto de las nociones causales más simples y ortodoxas hasta ahora mantenidas por la ciencia.

La realidad es que la visión causal quedó en cuestionamiento al comprobar que los resultados de una interacción humana no están determinados tanto por las condiciones iniciales como por la naturaleza del proceso o los parámetros (reglas) del sistema. Idénticos resultados pueden tener orígenes distintos porque lo decisivo es la naturaleza de la organización.

La conducta de los sistemas implica independencia de las condiciones iniciales. Condiciones iniciales distintas pueden dar iguales resultados y condiciones iniciales iguales pueden dar distintos resultados. O dicho de otro modo, lo que condiciona un resultado comunicacional es la naturaleza del sistema, que se sustenta sobre las reglas que lo definen.

En una secuencia comunicacional todo intercambio de mensajes disminuye el número de movimientos siguientes posibles. Los mensajes manifiestos intercambiados se vuelven parte del contexto interpersonal particular y ejercen limitación en interacciones posteriores. Muchos de los sufrimientos de los seres humanos vienen motivados por la ceguera de la totalidad del patrón.





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