Home » Soledad

Soledad

La Soledad

La soledad es el sentimiento que surge tras la percepción de no formar parte de nada ni de nadie, de que algo en el interior está vacío, aislado, sin sentido de pertenencia.

Las personas que experimentan soledad describen una sensación de estar desconectadas del mundo, sin rumbo, con una vida carente de sentido, sin posibilidades de poder identificarse con los demás.

En realidad, a nadie le gusta este tipo de soledad que aparece, generalmente, tras sufrir la pérdida de un vínculo significativo. Este estado del espíritu, suele representar una cárcel, cuando no es elegido, y vivirse con especial angustia.

Por otra parte, existe la soledad buscada, como retiro elegido durante un tiempo, para reflexionar y hacer una introspección; un repaso de las necesidades profundas. Cuando representa un refugio temporal, para elaborar las fases del duelo, por ejemplo, y preparar el camino a lo nuevo, la soledad es una compañera aceptada, que ayuda a obtener un mayor autoconocimiento

La soledad también es una parte del territorio a atravesar durante una crisis de identidad, una oportunidad para reafirmar las diferencias que nos hacen únicos. Sigmund Freud, por ejemplo, pasó por ese desierto, a consecuencia de sus reflexiones sobre el ser humano, que para nada coincidían con la ideología social de la época. Esto motivó cierta exclusión por parte de sus coetáneos de profesión y, más tarde, la decisión de Adolf Hitler, que mandó quemar todos sus libros.

El ser humano es sociable por naturaleza y desde el origen de los tiempos se constituyó en grupos para sobrevivir, no sólo física sino psicológicamente. La exclusión en las tribus, por ejemplo, era a menudo motivo directo de suicidio. Sin lazos de solidaridad el ser humano se siente más indefenso y resiste menos el estrés. Uno, cuando se sabe apoyado por los suyos camina de otra forma por la vida y tiene una certeza más profunda de la propia identidad.

En las sociedades actuales, que llamamos avanzadas, la soledad es una epidemia. En nuestra ideología individualista, mostrarse necesitado de afecto y apoyo es poco menos que un síntoma de debilidad, cuando, paradójicamente, la sensación de debilidad es justo la consecuencia de estar solo.

La soledad actual es, en gran parte, consecuencia de un sistema generado hace no muchas décadas, donde los valores de colaboración y solidaridad se fueron cambiando por la competición y la ambición desmesurada y, donde se fomentó la creencia de que las personas son entes aislados que pueden sobrevivir animicamente, en desconexión con su entorno, sin perder por ello  la sensación de existencia.

Esto ha provocado que los individuos más fríos e insensibles parezcan los mejor adaptados, y que otros seres humanos, de incalculable valor, se sientan solos en el mundo, y se pregunten ¿Dónde están los míos? ¿En quién puedo confiar?

Algunos, que ya tenemos una edad, aún recordamos, por ejemplo, lo que antes representaba el barrio, la pandilla, la familia… Otros, un día, de repente descubren que no son Superman, ni Batman, ni el Capitán América. Al menos nuestro Capitán Trueno contaba con Goliath, Crispín y su preciosa novia Sigrid. Él sabía muy bien que del vínculo nacían los mejores sentimientos de seguridad, orgullo, existencia y libertad.





2 comentarios

  1. mariana dice:

    me encanta el sitio y en particular este artículo.Siento esa falta de “los míos”, mi pertenencia. Aunque es cierto que he sufrido cuantiosas pérdidas de vínculos familiares importantes en pocos años y siendo relativamente joven (enviudé a los 29 años, cuando estaba embarazada) este sentimiento de soledad, exclusión, aislamiento, me acompaña desde que era adolescente. Ahora tengo 45 años y todavía sufro de depresiones y distimia. He realizado (y realizo) tratamientos con Psicólogos y Psiquiatras, muchos de ellos excelentes profesionales. Por qué no he podido curarme a pesar de ser una persona con un buen nivel intelectual y de instrucción? qué podrían recomendarme para sanar? gracias

    • Hola Mariana. Has mencionado la adolescencia como inicio de tus sentimientos de soledad. Esa es una etapa crítica, donde tenemos que gestionar nuestros parecidos y nuestras diferencias con respecto a las distintas pertenencias de las que formamos parte. No es una etapa fácil de atravesar. La realidad es que es igual la edad que se tenga. Nunca es tarde para reivindicar nuestros propios particularismos. Lo más difícil de todo es renunciar al reconocimiento externo.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 81 suscriptores