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Sentido de pertenencia

sentido de pertenenciaEl sentido de pertenencia es la representación que tenemos de nosotros mismos como consecuencia de estar incluidos en un grupo del que formamos parte. En este nivel lógico de lectura, el total es mucho más que la suma de las partes. Un individuo puede salir del grupo por abandono, exclusión o fallecimiento y, sin embargo, el sistema al que pertenece (familia, pandilla…) seguirá existiendo como tal.

Hay personas pobres en pertenencias, y otras, que se sienten formando parte de diferentes sistemas sociales. Si utilizamos un pertenenciograma, podemos ver el número de pertenencias y el grado de importancia que cada una representa para nosotros. Algunas personas confunden los conceptos, y creen estar inscritos en grupos de pertenencia cuando en realidad sólo lo están en grupos de inclusión. Para constituir un verdadero grupo de pertenencia no es condición suficiente compartir el gusto por una afición, como jugar a las cartas, salir a cenar o hacer senderismo. Un grupo de pertenencia tiene una naturaleza muy distinta; es una entidad dotada de valores, creencias e historia compartida, y supone una representación colectiva que contribuye a formar la consciencia de quiénes Somos, es decir, a la construcción de la identidad de los individuos que la forman.

Cuando decimos “soy” español, o “soy” un Sánchez, estamos presentando una parte que atañe a instancias profundas de nosotros. Podemos criticar cosas de nuestro país, pero sólo a otro español le consentimos ese privilegio, de la misma manera que sólo nosotros estamos autorizados para hablar mal de un hermano. El otro, si no es de la familia, mejor que se calle si no quiere sufrir consecuencias.

El sentido de pertenencia tampoco es el mismo en todas las personas, y puede variar en función de los acontecimientos. Es más fácil que el sentimiento de pertenencia nacional se acreciente cuando el equipo de fútbol gana la liga, que cuando las cajas públicas son expoliadas por los políticos. La auto-representación del individuo está en función de que el grupo sea capaz de preservar los valores y la ética a lo largo del tiempo. Los motivos que causan una herida en la identidad grupal puede proceder desde dos lugares diferentes:

  • Desde dentro; cuando un miembro del grupo comete transgresiones (abuso sexual, violencia, estafa, traición…) contra otro miembro.
  • Desde fuera; cuando el grupo es atacado (perseguido, excluido, desprestigiado…) por intereses económicos, ideas, o particularismos culturales que no coinciden con la sociedad en la que se encuentra.

En ambos casos, las consecuencias son parecidas, y pueden producir, desde una crisis de identidad, hasta problemáticas de adicción (alcoholismo, drogas) delincuencia o suicidio. La pertenencia es por tanto el barco que nos contiene. De ella dependen tanto los sentimientos de orgullo como los de vergüenza. No se viaja igual en un navío que se siente destartalado que en un flamante velero. Uno se percibe a sí mismo de distinta manera. La baja autoestima, por tanto, puede estar relacionada con el ataque a la identidad grupal de las pertenencias que nos conforman.




Introyección

Introyectos psicológicos

La Psicología define la introyección como la función psíquica mediante la que una persona incorpora a su estructura mental y emocional los elementos del ambiente familiar y social en el que le tocó vivir. Estos elementos suelen ser idearios, formas de conducta y definiciones implícitas del ser humano y de sus relaciones interpersonales.

Los seres humanos vamos conformando nuestra personalidad y construyendo nuestra identidad mediante tres mecanismos básicos: imitación, identificación e introyección.

Los introyectos, a menudo inconscientes, pueden entorpecer el desarrollo libre del individuo. Un mal mensaje, interiorizado en la infancia, puede contener una creencia obstaculizante, como por ejemplo, «nunca llegarás a nada»

En ocasiones, la introyección puede restar la capacidad para sentir y expresar sentimientos, como por ejemplo, cuando la norma social prescribe que «los hombres nunca lloran». Otras veces, añade una dificultad para entablar relaciones, como cuando la persona siempre escuchó «no se debe confiar en nadie», o construyó un auto-concepto excluyente; «los Pérez Rincón somos superiores a los demás», o simplemente observó conductas distantes y timoratas frente todo individuo que no pertenecía al sistema familiar.

Las personas demasiado fóbicas a ver en sí mismas ciertos rasgos que consideran inaceptables suelen utilizar con frecuencia el mecanismo defensivo de la Proyección, aunque esto no corrige mucho las cosas.

Revisar y cuestionar las propias creencias representa la posibilidad de conocernos más a fondo y de poder elegir con libertad de cuáles nos gustaría librarnos.

F.S.Estaire




Identidad Personal

psicólogo Identidad Madrid

La adquisición de la identidad personal es un proceso que comienza con la conquista de un territorio; la intimidad. La primera semilla desde la que edificar la Identidad surge de la pertenencia a la familia de origen, donde es necesario el reconocimiento de dos aspectos de la persona; la validación de aquello que representa una diferencia individual, y el permiso para la emergencia del propio deseo.

Este proceso constructivo de la identidad, que continúa durante el periodo adolescente, está fundamentado en los particularismos que trae la persona, y el derecho a cuestionar todas las creencias sociales y todas las definiciones del ser humano (de la ética, de la política, de las relaciones…) que trasmite la cultura en la que a cada uno le tocó vivir. Todo este viaje posibilita la creación de una narrativa personalizada de vida, que se gesta en la encrucijada de sentimientos que cada persona soporta frente a la paradoja en la que se sitúa todo individuo: la necesidad de parecerse a los demás para ser aceptado y la necesidad de ser distinto.

La función de la Identidad consiste en la aportación de un sentido para la vida, la sensación de ser y existir. El ser humano puede vivir con obstáculos muy difíciles pero no puede vivir sin un sentido.

psicología de la identidad

EL PROCESO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

La pertenencia a la Familia supone la primera semilla desde la que poder ir edificando nuestra Identidad. Al principio mediante los mecanismos de imitación, identificación e introyección, luego, a través de un legado que llamamos Mito Familiar.

El Mito Familiar es, usando la definición de la psicóloga clínica Norma Mollot;» la joya oculta que se trasmite generación tras generación y que contiene la idea valiosa y diferenciada de quiénes somos» El Mito Familiar sustenta, por lo tanto, la creencia sobre las cualidades que un grupo humano se representa de si mismo en relación con su capacidad para la preservación de la vida en el sentido físico y psicológico.

El Mito Familiar también nos ofrece información identitaria a través de la memoria familiar:

  • Información sobre los valores que fundan a la familia; los «Pérez Perez» somos solidarios, orgullosos, trabajadores, duros
  • Información sobre las capacidades de sus miembros; el bisabuelo «Perez» sobrevivió a la guerra y fundó un digno negocio de restauración
  • Información sobre cómo es el trato entre los miembros de la familia y cuál entre la familia y el mundo.

Psicólogos Madrid Identidad Personal

El PROCESO DE INDIVIDUACIÓN

El proceso de individuación se completa en la adolescencia. El adolescente hace este camino a través de la Pandilla, donde realiza nuevas identificaciones que le llevan a un territorio donde puede comparar idearios, estilos de comunicación humana y valores, que confrontan sus primeros aprendizajes. Esa distancia entre dos mundos marcará sus elecciones y parte de su construcción identitaria.

PROBLEMAS DE IDENTIDAD

Algunos de los motivos que llevan a las personas a sufrir una Crisis de Identidad surgen a partir de una dificultad en el proceso de individuación, como cuando la familia no pudo permitirse la distancia entre sus miembros, o el Mito Familiar fue lesionado, o faltó reconocimiento del universo emocional, o hubo una dificultad para conciliar la lealtad entre diferentes grupos de pertenencia. Algunas patologías como los trastornos de la personalidad, las psicosis y las esquizofrenias están relacionadas con estos hechos.

F.S.Estaire




Crisis de Identidad

Trastorno de Identidad y Problemas de Identidad

Una Crisis de Identidad es un periodo en el que la persona experimenta profundas dudas sobre sí misma, acompañadas de sentimientos de vacío, soledad e incluso baja sensación de existencia.

Los seres humanos atravesamos varios periodos de crisis a lo largo de nuestra vida, y algunos de ellos, se den a la edad que se den, sirven para ir construyendo lo que somos como personas, pues la palabra crisis significa cambio y el cambio es, casi siempre, la antesala del crecimiento.

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Entre las crisis más frecuentes están:

  • La crisis de identidad, donde la persona se siente como perdida y en ocasiones asustada ante la idea de no saber muy bien quién
  • La crisis por pérdidas personales; se trata de la elaboración de procesos de duelo ante divorcios, abandonos, traiciones, muertes, etcétera
  • Crisis de adolescencia; periodo emocionalmente convulso donde el ser humano conquista su intimidad y gestiona las similitudes y diferencias en referencia a sus grupos de pertenencia

Las intervenciones en el tratamiento de una Crisis de Identidad son abordadas desde la Terapia Sistémica Constructivista, que contempla toda la influencia de los factores familiares y sociales sobre la creación de las diferentes narrativas personales y la manera en que cada individuo construye su realidad.

F.S.Estaire




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